Presuntamente, el 21 de julio de 1969, el astronauta Neil Armstrong habría sido filmado al dar un coqueto brinquito sobre la polvorienta superficie lunar, mientras decía: “este es un pequeño paso para el hombre; pero un gran salto para la humanidad”…
Ello después de que descendió del módulo transportado por el Apolo 11, durante el primer vuelo tripulado que alunizó en el satélite inspiración de poetas e incluso pretexto para decirle baboso a un prójimo distraído:
–“¡estás en la luna, wei!”–…
Lo anterior nada tiene que ver con lo que a continuación se expondrá en esta columnejilleja; pero siempre es emocionante ligar un gran suceso a otro, porque ayuda a retenerlo en la memoria…
Así el abarrote, con la pena y lamentándolo profundamente pues no es grato comentar las grandes tragedias; es de sugerir a toda la familia priista fortaleza y resignación –de ser posible también serenidad y paciencia como sabiamente aconseja Kalimán– ante una infausta noticia. Que podría sin embargo, no tener efectos catastróficos, si el PVEM, ese partido familiar, propiedad del clan González, ejemplo de honorabilidad y altas miras ideológicas, reconsidera su posición y evita un cataclismo que arrasaría como un tornado, lo mismo al PRI, que a toda la clase politiquera de nuestro ensangrentado país.
Ojalá don Arturo Escobar “y” Vega, miembro distinguido de tan distinguido agrupamiento partidista reflexione y suavice al menos su advertencia… advertencia que sólo con mencionarla pone de punta los pelos –suponemos– al priismo de Guerrero. Con excepción de Manuel Añorve y cargada de oportunistas que lo acompaña… Soltémosla pues, de una vez, para no incrementar la agonía pricolor: El PVEM iría con el PRI sólo si el candidato es MAB quien cobra como alcalde de Acapulco.
¡Cáspita y recáspita! ¡Córcholis y recórcholis! ¡Sófocles y Eurípides! ¡Santo niño de las Ampollas!...
Esto significa no más ni menos, que, si el PRI lanza a la palestra de la sucesión gobiernícola en Guerrero, a otro que no sea Añorve Baños, el PVEM no lo “apoyará”…
Menos mal que don Arturo Escobar “y” Vega, quien cobra como senador, y como secretario de Acción Electoral en el Verde Ecologista que regentea el junior ex “niño verde” Jorge Emilio González, magnánimo, dejó prendida una lucesita al final del túnel afirmando que “si el pricolor no registra como candidato a Añorve Baños, el partido, el PVEM, postularía al susodicho como su abanderado. Y huelga decirlo: aquel a quien el PVEM “apoye” en Guerrero, automáticamente, sin sombra de duda, será el próximo gobernador de Guerrero. Tal es la “fuerza” de uno de los partidos con una de las dirigencias más corruptas de las que tengan memoria los más viejos de la comarca.
Y ese es el problema. Si en el PRI las mayorías “se pronuncian” por un candidato que no sea MAB, el partido que va para octogenario, ya no cargaría los peregrinos el año próximo: ¡RIP!, ¡Kaput!, ¡Finito!, ¡la Muelte!... ¡Adiós!
Sólo queda a los priistas orar y pedir al “gran arquitecto del universo” que haga cambiar de opinión al senador Arturo Escobar “y” Vega, así como a su compinche Jorge Emilio; para que los priistas no sean borrados de la faz terrestre, ¡Salud!
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla